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 » CURSITOS » NOTA 004 » TRUCOS PARA CHUPAR BIEN UNA PIJA
 
Una buena chupada puede ser genial, pero una pésima "peteada" puede hacerte sentir las partes de todo macho en una procesadora de carnes.

¿Creés que tus actuales técnicas te aseguran una buena fellatio?, ¿cómo sabés?. Él comienza a respirar profundamente cuando se la estás comiendo ahí abajo, ¿pero cómo darte cuenta si sus contagiosos y espléndidos gemidos son por placer o por que te la estás devorando y no puede más del dolor?. Más allá de qué tan bueno te creas para este juego, siempre hay otras tentadoras maneras de hacerlo mejor.

Un muy buen comienzo es, creélo o no, sonarte la naríz. Te resultará bastante útil para que no te detengas a tomar aire cuando te llega la sensación de ahogo con el pedazo dentro de tu garganta. Una limpia naríz es la clave para que puedas chupar y respirar al mismo tiempo, ¡bingo!, ya nadie te detiene.

Su pija mucho tiene en común con un jugoso salame, pero si te atreves a comerle el pedazo de seguro no querrá seguir con el postre. Las pijas son tan frágiles y pocos son los tipos a quienes les encantan sentir el rose de unos dientes en su miembro. Sé amable y usa tus labios y lengua, NO tus filosos dientes, ¿ta?

Ser un experto tragasable requiere más que una boca, es un hecho. Pone atención y pronto sabrás qué es lo que lo pone loco y qué no le calienta para nada. Si ves que tu macho está disfrutando complacidamente lo que le estás haciendo, ¡pues a no bajar la guardía, seguí con eso!. En cambio si lo notas algo callado, con el cuerpo tenso o tan frígido por no disfrutarlo tanto, intenta otro truco, ¡hay cientos!. Recordá que cuando estamos hablando de un buen sopleteo de vela, la variedad es el condimento y ¡felíz cumpleaños!

Deberías empezar al menos chupando solo la cabeza de su polla con la punta de tu lengua, dándole así espectaculares espasmos de placer. Luego apuesta a un poco más, cómete delicadamente toda su cabeza; siendo lo ideal que empieces por la punta y poco a poco, despacito y suavecito, vayas bajando hasta tenerla bien adentro, ¡tomate tu tiempo!. Para no perder lo que estás consiguiendo, vuelve a usar tu inquieta lengua, envolviendo su pija con ella y pegándole unos buenos lamidos que comiencen en sus bolas y al estilo de un "lengüetazo de vaca" llegues al punto donde mejor acaba, la coronación del placer.

Una zona clave y de muy picante sabor es el agujero del que podrías conseguir una bienvenida lluvia dorada, el orificio del pi-pi. Tu tipo, agradecídismo, y lo notarás en la sonrisa en su cara, y recuerda que después de haberle dedicado un buen tiempo a ese pequeño rinconzuelo, es inevitable volver otra vez a comerle su húmeda cabeza, ¡y buen provecho!

Una vez que la poronga está bien húmeda, puedes frotar su cabeza con la palma de tus manos, pero tene en cuenta que la sensación puede llegar a ser demasiado intensa para él, así que ¡no te abuses!. Es sabido que tendrás que asegurarte de mantenerla bien lubricada, para lo que no hay nada mejor que unos buenos garzos en tu mano para que siga brillante y húmeda. Y apetecible.

Usar tus manos en el momento justo, a veces sosteniendo el pedazo firmemente y pajeándolo un poco es otra buena variante de estas opciones que hoy te acercamos. Para esto lo que tienes que hacer es simple: agarrarla bien firme, cuando la tenga bien al palo, apretarla con delicadeza para que la pongas a trabajar en un buen bombeo y a los instantes acabará en una blanca explosión, pero antes de que esto suceda te aconsejamos que le des unos buenos azotes con tu lengua, así vas educando a la descarriada. Jugar con sus bolas mientras le estas comiendo la pija lo hará delirar y pedirte a los gritos que sigas degustándola, así que prepará tu mejor partido.

Hay muchas maneras de mantener a tu hombre bien caliente, la buena acción está en coordinar las técnicas lo mejor posible durante todo el momento, y así las emociones difícilmente terminen. Y cuando te encuentres ahí abajo, no te olvides de sus pelotas y rincones alucinantes, como el prepucio; puntos claves en los que la lengua despliega toda las sensaciones habidas y por haber, siendo un placentero descanso (muy entretenido) para luego ir por más, ¿o acaso ya te cansaste?

Un buen chupapijas no debe dejar de tener en cuenta un cliché: quien tiene ese apetitoso pedazo de carne de seguro va a querer follarte la boca, con la pija una vez adentro y otra vez afuera, todo sin parar; si podes manejarlo, dale pa' delante. Pero si el bombeo que estás recibiendo es demasiado y apenas podes soportarlo y sentis que se te van a caer las lágrimas por qué tan adentro la tenes, lo ideal es que sostengas la base de su tronco con tu mano para que así puedas detenerla antes de que llegue a tus intestinos.

Aclaremos (aunque parezca algo estúpido) que una emocionante mamada hace que muchos hombres acaben escupiendo sus "blancas gotas". Si no quieres que acaben así en tu boca, pídele que te avise con un cabeceo cuándo es el momento en el que se está viniendo en seco, antes de que te salpique con la erupción; aunque no negamos el placer que significa ver cómo su leche se dispara y pega como un latigazo en tu mentón o pecho, un descorche de champagne, ¿por qué no?

La práctica hace a la perfección, así que disfrutalo!
 

I.R. - Adaptado de Gay.com